lunes, 4 de marzo de 2013

Segunda Tarea


VIAJE EN EL TIEMPO

Aquel día  no sabíamos hacia dónde dirigirnos. Eramos cinco amigos en busca de nuestro perro Tito, nos loa habían robado por la noche en nuestra cabaña del árbol. Íbamos sin rumbo fijo, perdidos en la carretera. Hacía un buen día  estupendo para tomar el sol.
Bajo ese sol deslumbrante y cegador, divisamos a lo lejos una silueta de cilindros y almenas, sobre un monte se alzaba majestuoso y evocador un castillo de grandes proporciones. Nosotros estábamos seguros de que nuestro perro lo había robado el anciano y maléfico dueño de ese castillo llamado Tiburcio.
A media que avanzábamos, la luz seguía siendo fuerte, pero quedaba poco para la caída de la mañana, era Diciembre. Salimos de la carretera y nos dirigimos hacia ese camino estrecho. Algunas miradas extrañas nos escrutaban. Entramos en el camino, y por los senderos tenebrosos llegamos hasta el castillo.
Impresionaba estar tan cerca, algo de él te atraía ,te magnetizaba, algo tiraba de nosotros hacia arriba, como guiados por una fuerza superior e inexplicable. 
Teníamos que llegar hasta arriba. Comenzamos a ascender la penosa cuesta. Era muy estrecha y ancha, no había protección a los lados, y resultaba sumamente peligroso y arriesgado subir, pero no había otro modo ni camino alternativo.
La luz comenzaba a tornarse más oscura, de manera que los arboles que se hallaban a nuestro paso empezaban a tener un aspecto tenebroso, como sacados de un cuento de terror, las rocas eran como grandes cuevas al borde de un acantilado. El ambiente era frió y cálido...